Hostos, Martí y Albizu: su crítica del imperialismo (2022)

Carlos Rojas Osorio

Hostos, Martí y Albizu: su crítica del imperialismo (3)

En fechas recientes conmemoramoslos cien años de la muerte de Martí ypronto conmemoraremos el centenariode la muerte de Hostos. Hacepocos años celebramos el centenariodel nacimiento de Pedro AlbizuCampos. Por esta razón quisiera aprovecharesta magnífica oportunidad para rememorar aestos líderes caribeños, los cuales trabajaronpor la liberación política y mental de Cuba yPuerto Rico. El foco de mi atención va a ser lacrítica del imperialismo que tanto Martí comoHostos llevaron a cabo, pero me servirá deguía en esta presentación Don Pedro AlbizuCampos. Pues, como veremos, fue este granlíder quien tuvo una conciencia más ampliadel fenómeno imperial, llegando a una serie deimportantes generalizaciones que aplicó alcaso norteamericano en Puerto Rico.

Martí como Hostos fueron observadoresy críticos del fenómeno imperial en dos de susmanifestaciones históricas: el imperio españoly el imperio estadounidense. En ambos casos el imperiodejaba sentir su poder tanto sobre Cuba como sobre PuertoRico, y es por ello que ambos revolucionarios dedicanespecial atención y cuestionamiento a dichos imperios. Eneste punto Albizu se distingue de ambos líderes por dosrazones. Una, porque Albizu presenta generalizacionesimportantes sacadas de la inducción histórica y que suponeválidas para todos los casos de imperialismo en la historia.En ese sentido el valor teórico de las generalizacionesalbizuístas es de capital importancia. Sin embargo, y esta esla segunda diferencia, Albizu calla casi por completo conrespecto al imperio español. La razón de este silencioradica en el conocido hispanismo albizuísta. El fococoncreto de su análisis es el efecto del imperialismo yanquisobre Puerto Rico, mientras que para ejercitar dicha críticaAlbizu reagrupó valores y por ello hizo un retorno a losviejos valores de la hispanidad. La crítica violenta contra el imperio españolque se encuentra tanto en Martí como en Hostos no se halla en Albizu. Sólo unavez adujo estas severas palabras: «Del Castillo dijo en España que las coloniasse tenían para ser explotadas, una gran verdad». (Acosta, 136)1.

Abordemos ahora el análisis que nos dejó Martí. Quince largos años vivióMartí en la entrañas del «monstruo», según sus propias palabras. De ahí quesu análisis del imperialismo ponga especial atención a la realidad económica delos Estados Unidos. En 1889 se reunió el Congreso Panamericano y este hechosignificativo constituyó un motivo de profunda reflexión por parte de Martí.Atiende en especial a los intentos de neocolonialismo económico y observaagudamente: «De nada menos se trata que de ir preparando, por un sistema detratados comerciales,o conveniosde otro género,la ocupaciónpacífica ydecisiva de laAmérica Centrale islas adyacentespor los EstadosUnidos» (Almanza, 301)2.

Se percataMartí del poderíomonopolísticoque, segúnLenin, es lo que lleva al imperialismo.Afirma el líder cubano: «La tiraníaacorralada en lo político, reaparece enlo comercial. Este país industrial tieneun tirano industrial» (Almanza, 306).Anota un estudioso de Martí que éstese refiere muy especialmente alaspecto de la circulación, es decir, alcomercial, mientras que el leninismodestaca la esfera productiva. Latiranía industrial no es otra cosa que el gran poder de los monopolios. PeroMartí hace también referencia alsurgimiento del capital financiero y sucorrespondiente oligarquía. «Corporacionesinvencibles -dice Martí- formadaspor la asociación decapitales desocupados» (Almanza,306). Martí está hablándonos de laformación de monopolios a través dela red bancaria. La emergencia de unaoligarquía bancaria estuvo claramentepresente en el análisis martiano delimperialismo. «Todo un sistema estásentado en el banquillo... La congregacióncada vez más descarada yalarmante de las grandes empresas eindustrias en "ligas" que aquí llamantrusts... En esas ligas agresivas de losindustriales... la magistratura, la representaciónnacional, la iglesia, laprensa misma, corrompida por lacodicia, habían llegado, en veinticincoaños de consorcio, a crear en lademocracia más libre del mundo lamás injusta y desvergonzada de lasoligarquías» (Almanza, 307). Y enotro texto señala: «Ya es de losferrocarriles y millonarios el Senado.Mucho de la casa de Representaciónes de ellos, bien por elección hechacon sus fondos, bien por compraparcial». Y luego agrega: «Se deseantratados rapaces de comercio queequilibren el desarrollo mantenidopara provecho de la oligarquíaindustrial del norte con los preciosimpuestos en los países mínimos deAmérica a las productos yanquis decompra forzosa» (Almanza, 308).

La exportación de capital es otracaracterística de la fase monopolistadel capitalismo, es decir, del imperialismo.Martí señala que en laConferencia Internacional Americana-1888- se propuso la creación de unaunión aduanera, de un BancoPanamericano y de un ferrocarrilcontinental que uniera todos lospaíses del continente americano. Martí comenta: «Lo primero, por supuesto,que recomendó la secretaría de Estado al Congreso, de todo lo que se acordóen la conferencia, fue el proyecto de ferrocarriles, donde están los Carnegie yDavis» (Almanza, 309). Martí estuvo muy consciente del problema que allí seplanteaba para nuestra América.

Rafael Almanza califica el análisis económico de imperialismo llevado acabo por Martí de proyecto posliberal. Liberal en sus raíces pero consciente desus limitaciones y de la necesidad de ir más allá, sin llegar a la soluciónsocialista. Almanza escribe: «su mérito mayor no está en constituir unaanticipación cronológica al enfoque leninista... -sino en que decidió, y sostuvosu antimperialismo político, y reestructuró, reorientó y amplió su iniciativa alproyecto de progreso económico para Latinoamérica» (Almanza, 317). paraMartí el fenómeno imperialista no es una ley histórica, como si lo será paraAlbizu. Para el líder cubano el imperialismo yanqui es más un desvío, unafalta de lógica de la propia democracia e incluso un fenómeno reversible.También para Hostos el imperialismo estadounidense contradice los principiosdemocráticos y federativos de esta nación. Hostos y Martí, imbuidos de losprincipios democráticos, no podían menos que ver en el hecho imperialnorteamericano una falta de lógica con esos mismos principios. No así paraAlbizu quien recorre la historia percibiendo claramente en ella el hechoimperial. Se ha escrito que el pensamiento económico de Martí es compatiblecon una república de pequeños propietarios al modo de la propuesta de JuanJacobo Rousseau. Constatación ésta que sin duda puede aplicarse a Hostos eincluso a Albizu Campos.

Martí no se hizo ilusiones con el capitalismo, no hay lisonjas para estesistema económico. Como dice un autor: «Fue en su concreción histórica elideólogo de un frente multiclasista pro liberación nacional y desarrollo en elque la hegemonía política -y por tanto ideológica- estaba en manos de las clasesmedias, pero que, gracias a la gestión de su líder, recogía como fundamentalla aspiración proletaria a la liberación» (Almanza, 434). Por eso FernándezRetamar ha podido afirmar el carácter tercermundista del pensamiento deMartí. «Para Martí la América Latina era la vanguardia histórica de lospueblos pobres y colonizados del planeta». Asimismo, «Martí es el primerhombre en descubrir y promover la unidad de los pueblos que años más tardedarían en llamarse Tercer Mundo». Y otro estudioso concluye: «A medida queMartí deviene partidario del frente antimonopolista de izquierda en EstadosUnidos deviene también líder antimonopolista latinoamericano» (Almanza,304).

Hostos fue durante casi toda su vida un profundo admirador de los idealesy las instituciones democráticas estadounidenses. Pero ello no fue obstáculopara no darse cuenta que en la forma en que se hizo el mal llamado cambio desoberanía no fue en realidad sino un acto de imperialismo y que mientras no sellegase a una solución jurídicamente válida la presencia norteamericana enPuerto Rico seguía siendo simple y llanamente imperialismo. Afirma Hostos:«Puerto Rico ha sido anexada por la fuerza. Ya está rota la tradición jurídica:ya está violado el principio federativo» (Obras completas, 1939, V, 251).

Durante algún tiempo Hostos estuvo esperanzado en que podría llegarsea una solución jurídica y que Estados Unidos aceptaría un gobierno civil y un plebiscito para resolver las cosas con la participación voluntaria de PuertoRico. «La unión habrá violado el principio en que descansa ese sistema, querequiere en absoluto la voluntad del pueblo para organizar institucionesrepresentativas. El hecho consumado ha sido la sujeción violenta de PuertoRico a una dominación que, por salvadora que sea, para nada ha contado conPuerto Rico» (Ibid., 250). Pero una vez que vio la intención del gobiernonorteamericano, la continuación del gobierno militar y la ausencia de planalguno para salir del estado de fuerza al estado de derecho, Hostos no temiódeclarar que se trataba claramente de un caso de imperialismo. La descripciónque hace Hostos está pintada con vivos colores y soberbia fuerza crítica:

«Son fuerzas ciegas, que movidas en una dirección se muevenimplacablemente, arrollando lo que arrollen, caiga quien caiga. Algunosadmiran eso en la historia escrita y en la historia hecha: yo no creo digno deadmiración la fuerza bruta, ya la vea en la historia de cada día, ya me lapresenten adornada y admirada en la historia escrita»... Luego agrega: «Esuna convicción inconfesa de los bárbaros que intentan desde el Ejecutivo dela federación popularizar la conquista y el imperialismo, que paraabsorber a Puerto Rico es necesario exterminarlo».


(Ibid., 301)

Hostos no se limitó a señalar el hecho del imperialismo en el caso deEstados Unidos frente a Puerto Rico, señaló también el interés económicodetrás del hecho de la conquista. «Mckinley y el sindicato político republicanoen el poder, no vieron otra cosa en Puerto Rico que el campo de explotación quecreían dar a la codicia de sus parciales o a la vana gloria del vulgo americano» (Ibid., 302). Este interés económico puede llegar hasta el exterminio si fuerenecesario. «Para absorber a Puerto Rico es necesario exterminarlo; ynaturalmente, ven, como hecho que concurre con su designio, que el hambre yla envidia exterminen a los puertorriqueños, y dejan impasibles que el hecho seconsume» (Ibid., 301). También Albizu destaca el interés económicoimperialista. «Es una insensatez creer que los invasores tengan otro interés queno sea la explotación de Puerto Rico» (Albizu, I, 196)3.

Albizu hace otras importantes generalizaciones sobre el imperialismo:

1. «Es ley histórica que se repite. Las naciones intervenidas como lanuestra sumarán la riqueza a la del poder que las domina para beneficioexclusivo de éste» (I, 193). Se reafirma la estrecha relación entre poderpolítico imperial y su propósito económico.

2. «Todo poder imperial realiza sus atropellos invocando siempre losprincipios de la justicia» (I, 192). Y reafirma: «Los estados tienen forma deamparar sus propósitos más nefastos con dulces palabras de igualdad,fraternidad, libertad y democracia» (I, 192). La moral utilizada comoideología.

3. Como Hostos, Albizu insistió en el rechazo de la fuerza bruta. «Losimperios ocupan pueblos indefensos a cañonazos, a metralla, con gasesvenenosos o con vacuna, la cuestión es posesionarse de la riqueza del país ymatar a sus habitantes» (Acosta, 123). De hecho Albizu pensaba que había unavoluntad de exterminio de la población isleña y denunció la políticamalthusiana del gobierno federal en Puerto Rico.

4. «Los imperios combaten su enemigo natural, la causa nacionalista, perosiempre la respetan. Los opresores desean medirse con la dignidad y el valorque representan los hombres queencarnan el patriotismo de la naciónintervenida» (I, 268). Se recordaráque el coronel que dio sepultura aMartí en Dos Ríos dijo:

«Señores: Cuando pelean hombresde hidalga condición, comonosotros, desaparecen odios y rencores.Nadie que se sienta inspiradode nobles sentimientos debe ver enestos yertos despojos un enemigo...Los militares españoles luchan hastamorir; pero tienen consideraciónpara el vencido y honores para losmuertos».

He ahí el reconocimiento del poderopresor a la altísima dignidad delhombre contra quien combatía. Unade las características más sobresalientesde la serie de discursos ypronunciamientos que hizo Hostos enla coyuntura del 98 es precisamenteese constante llamado a la dignidad,esa insistente voz al justo reclamo dederechos, pues le entristecía lapasividad con que la mayoría tomabala grave situación por la queatravesaba el país y la politiqueríapersonalista que veía en otros. Poreso pudo exclamar: «el abandono denuestra soberanía sin protesta alguna,ni la armada ni la jurídica, hadeshonrado a los puertorriqueños» (V, 303). O también:

«Ya sé que a los puertorriqueñosles escandaliza que haya quien pidaa los americanos la independenciade su patria; y por lo tanto, ya sé quehay una masa difícil de mover que esnecesario poner en movimiento.Pero es tan absolutamente necesarioempezar por ahí la obra con quePuerto Rico puede desde su AsambleaLegislativa justificarse de suincapacidad de dolerse de suesclavitud, que no hay justicia paraella, si no empieza por pedir lo que essuyo. Hay que insistir todos los días en decir y repetir que Puerto Rico hasido robado de lo suyo, de su libertadnacional; de su dignidad nacional;de su independencia nacional, que nilos españoles ni los americanospodrán ni han podido poner enmercería».


(Ibid., 304-305)

Es también necesario destacar laaclaración que hace Hostos conrespecto a la bienvenida que le dieronlos puertorriqueños al ejército estadounidense.Para él tal acogida radicabaen la creencia del pueblo de queEstados Unidos, al liberar a PuertoRico del yugo español, lo dejaría librepara su propio gobierno y libredesenvolvimiento histórico. EscribeHostos:

«Todavía más... ellos se fundaronpara todo eso en una seriaequivocación. Los puertorriqueñosse imaginaron que el propósito de losEstados Unidos era, primero, asestara España un golpe militar; ysegundo, aprovechar la oportunidadde poner fin para siempre aldesgobierno de España en lasAntillas, erigiendo en la Isla ungobierno libre e independiente».


(Ibid., 349)

Si se reconoce la dignidad delpatriota que lucha por la liberaciónnacional, en cambio, el imperiodesprecia a quienes usan comocómplices. «Como ningún imperiopuede mantenerse sin la cooperaciónde los naturales del país ocupado porla fuerza, se sirve de ellos pero losdesprecia» (Albizu, I, 268).

El pensamiento antiimperialistacaribeño tiene en Martí, Hostos yPedro Albizu Campos tres exponentesde primera magnitud. Sin dudaAlbizu, que vivió más tiempo bajo elrégimen imperial que cuestionaba,tuvo oportunidad de ir más lejos yprofundizar mucho más en esa crítica.Hostos es más violento en su críticadel imperio español quedel imperio norteamericano.Pero como hemosregistrado en el día de hoy,dejó meridianamente claroque sin el recurso alderecho la presencia estadounidenseen Puerto Ricoera mero imperialismo.Martí no condescendió nicon el imperio español,contra el cual ofrendó suvida, ni contra el nacienteimperio estadounidense,del cual alertó conanticipación profética atodos los pueblos latinoamericanos y tercermundistas. Hostos y Martícuestionaron el imperialismo desde una posición democrática ylatinoamericanista. Albizu desde una posición estrictamente nacionalista,latinoamericanista, pero con una base en la historia universal, que el veía comohistoria de imperios que subyugan a otras nacionalidades. Albizu fue másuniversalista en detectar el fenómeno imperial, y no lo vio como una excepción,o un desvío o una falta de lógica, sino como lo que es, una ley histórica norefutada aún. Para Hostos y Martí era trágica su crítica al imperio yanqui, puescompartían la ideología democrática e incluso admiraban sus institucionesjurídicas. En ese sentido, Albizu dirigió su mirada al legado hispánicoestableciendo una confrontación entre éste y el imperio que le tocó sufrir.

Hostos, Martí y Albizu: su crítica del imperialismo (4)

Hostos, Martí, Albizu: sus análisis teóricos del imperialismo siguenteniendo validez porque la historia no deja de registrar el paso de unadominación a otra y porque, en consecuencia, los seres humanos tienen quelevantarse contra esos poderes subyugantes. Cambian muy poco las cosas deuna dominación a otra porque los métodos de ejercicio del poder no dejan deser desconcertantemente parecidos y hasta idénticos. Hoy no tenemos ya laconfianza en el liberalismo que tuvieron Martí y Hostos ni el apoyo en elhispanismo catolizante de Albizu. Pero eso no les quita el valor práctico a losenfoques de nuestros tres líderes caribeños. Consenso entre los afectados paraconfrontar al imperio. Confrontación más racional e inteligente que bélica, apesar de tener el derecho al uso de la fuerza. Como decía Martí: «Trincherasde ideas valen más que trincheras de piedra. No hay proa que taje una nubede ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como labandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados» (MartínezBello, 81)4.

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Last Updated: 10/12/2022

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